EL PELIGRO DE PRESIONAR A LOS NIÑOS DEPORTISTAS…

Si bien incentivar a los niños para que practiquen un deporte es bueno para su crecimiento y sociabilidad, muchos padres, en su afán de animarlos, terminan generándoles una presión excesiva… ¿Cómo influye negativamente el fanatismo y deseo de triunfo de los mayores?…

presión niños

Cuando los padres se fanatizan, lo que debería ser tomado como recreación, se transforma en un círculo de exigencias y pasiones que, no sólo es el mejor camino para conducir a los niños para que abandonen el deporte, sino que puede afectar su salud… Un niño deportista recibe influencias estresantes severas y prolongadas que pueden ocasionarle síndrome de burnout, también conocido como síndrome “del quemado”, y que se relaciona con el estrés laboral y consiste en un proceso paulatino por el cual las personas pierden interés en su trabajo hasta llegar, incluso, a profundas depresiones.

Pese a que llevar a un niño a realizar cualquier tipo de actividad recreativa se lo considera fundamental para su crecimiento, a veces los padres se involucran de una manera poco saludable: gritan instrucciones, corrigen a sus hijos incluso contradiciendo las indicaciones del entrenador, o generan presión indirectamente, sin querer, hablando todo el día de lo bien que juega su hijo.

Así, el comportamiento de los padres termina influyendo negativamente en el menor…

Los niños suelen comenzar sus actividades deportivas por motivaciones propias, sienten gusto en realizarlas y predomina el carácter lúdico. Si bien muchas de estas prácticas incluyen la competencia, la misma no es vivida como algo que anule la dimensión de juego, donde predomina la diversión. A pesar de este comienzo basado en el gusto y el placer, muchos padres empiezan a vislumbrar condiciones que los hace pensar que sus hijos pueden desarrollarse profesionalmente. De esta forma, estos jóvenes deportistas cambian de pronto el motivo que los llevó a iniciarse en el juego y comienzan a sentir que deben responder a expectativas externas.

Lamentablemente, lo que había empezado como un espacio de diversión, se convierte en un campo de presiones cruzadas y exigencias donde no está ausente el dinero y los contratos prematuros que muchas empresas hacen con los padres especulando con el talento del niño y el futuro profesional.

La práctica deportiva debe estar ligada al disfrute y los padres que presionan a sus hijos no son conscientes del impacto que producen en la salud de estos. Llegado a este punto, el 50% de los niños y jóvenes van a sufrir agotamiento emocional, el 52% va a padecer agotamiento mental y el 65% agotamiento físico. Así comienzan los primeros síntomas de lo que se conoce como burnout.

¿Qué es el burnout?…

Es un síndrome según el cual las personas que lo padecen sienten una gran sensación de fracaso y agotamiento absoluto. Esta sintomatología aparece como consecuencia de las demandas excesivas que ponen en jaque los recursos personales para hacer frente a las presiones a las que uno se ve sometido.

Como consecuencia del síndrome de burnout el sentimiento de entusiasmo y deseo de jugar empiezan a desaparecer y la energía comienza a disminuir. La disminución de esta potencia energética lleva a que el niño padezca abandonos coyunturales acompañado de decepción, angustia y depresión. Finalmente, se genera una pérdida general de la confianza en sí mismo, un verdadero quiebre de la autoestima, alienación y deseo de abandonar toda la actividad.

¿Cuáles son las consecuencias?…

  • Físicas… Aparecen diversos indicadores psicosomáticos como insomnio, taquicardia, dolor de espalda, trastornos y malestares gástricos, y cefaleas frecuentes
  • Psicológicas… Depresión, reacciones explosivas de ira, intenso mal humor, agitación, cinismo, sentimientos de culpa y quiebre psicológico
  • Relación con el entorno… Básicamente insatisfacción con la actividad que se está desarrollando, ausentismo a los entrenamientos, descenso de la productividad, de la eficacia, pérdida del rendimiento y tendencia al abandono

La solución…

Recordar que la felicidad del niño está por encima de todo y que el motivo por el que hace deporte es porque le gusta es clave. Se le debe apoyar, gane o pierda, juegue bien o cometa errores; felicitarlo por participar más que por competir; aprender a apreciar los logros pero no atar la autoestima a los mismos; y conservar una vida social activa más allá de la que el deporte le ofrece, también son parte del proceso.

Ahora, si el problema ya está presente se aconseja acompañamiento psicológico del niño deportista y de la familia para redirigir las presiones.

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One comment

  1. Es muy importante y considero que lo que se encuentra en esta pagina no lo tenemos en cuenta necesitamos convencernos aceptar esta informacion profesional a los padres y a las personas en el cual están ligadas a un proceso como profesores etc. conozco la experiencia aquí leída esta sucediendo eminentemente espero que sea tiempo que esto se entienda y se transforme depurar algunos conceptos equivocados o pensamientos.

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