QUÉ ES ENTRENAR MENTALMENTE PARA JUGAR GOLF…

entrenar la mente

Hoy por hoy, todos los que jugamos golf sabemos que nos enfrentamos a un deporte con un alto porcentaje mental, y sabemos también todas las angustias que ese porcentaje nos acarrea, haciendo que una salida con amigos al campo se transforme en un campo de batalla o en un Hoyo 19 lleno de auto reproches.

Cuerpo y mente van de la mano, se interrelacionan. Por ejemplo, más de alguna vez hemos salido a jugar sabiendo que vamos a ganar… Salimos concentrados y con una sensación de auto valía enorme, y sin darse cuenta, en ese estado de suma motivación, llegamos al final del match victoriosos, como lo habíamos planificado en nuestra mente.

Esa es la versión más cercana que podemos tener de la correlación cuerpo-mente, la más satisfactoria, porque también están las otras, las que perdemos porque se nos metieron en la cabeza pensamientos negativos y la autocrítica,… cuando nos decimos “vamos a perder”…

Las emociones son hechos corporales, son movimientos o alteraciones dentro del cuerpo, que generalmente se traducen en alguna acción exterior. Las emociones también se nos presentan en el cuerpo y ese es nuestro instrumento en el campo de golf.

Aceptamos teóricamente el concepto de unidad cuerpo-mente pero luego no lo aplicamos, no entrenamos mentalmente. En cambio, vamos al driving, compramos un balde grande y empezamos a tirar pelotas una tras otra, sin ponernos un objetivo; ya sea reforzar la técnica correcta, o corregir errores, o apuntar a un objetivo en cada tiro, etc. Si bien hay jugadores que lo hacen, esto no es lo que más se ve, porque cuesta trabajo y paciencia llevarlo a cabo.

La mente realiza una acción directiva sobre el cuerpo, y es a través de ella que podemos prestar atención a diferentes partes de nuestro cuerpo. También podemos centrar la mente en lo exterior o hacia nosotros mismos… Así, tenemos en un torneo el que sale del tee del hoyo 1 contracturado y sonrojado por la presión que ejercen los otros con su sola presencia y mirada, y el que sale tan concentrado en sí mismo que no puede hacer una planificación estratégica del hoyo, no ve inconvenientes en el fairway o los pasa por alto, o se ensimisma, tratando de perfeccionar su técnica y se pierde entre clases y clases que se le vienen a la cabeza.

La concentración en ganar suele añadir cierto grado de tensión a la actividad, con lo cual el cuerpo no se libera, ni estimula. Si bien un grado de tensión es necesaria para lograr la activación precompetitiva, si salimos a jugar pensando sólo en el resultado, nuestro cuerpo se tensiona y al no liberarse no sale el swing como lo hemos entrenado.

Si un golfista ejecuta mecánicamente su swing y lo repite compulsivamente, no está permitiéndose unir cuerpo-mente. Si un golfista empieza a sentir su swing, a coordinar sus movimientos desde las vivencias de su cuerpo, si se anima a imaginarse haciéndolo y corrigiéndose, eso hará que comience a unir su mente con su cuerpo, la técnica con las sensaciones.

Sin una buena técnica no se logra una confianza necesaria como para empezar a desarrollar el entrenamiento mental. En cada golfista sea el nivel de juego que tenga, esta cuestión debe ir unida. Si practicamos semanalmente y tomamos clases técnicas, si nos cuidamos de tener buenos palos, acordes a nuestro swing y físico, y después salimos a jugar un torneo y en el primer doble boggie todo se nos viene a pique, es muy injusto para nosotros dejar atrás tanto esfuerzo por el sólo hecho de no haber sido informado que con un poquito más de esfuerzo semanal, la actitud mental frente a un eventual problema en nuestro juego puede ser otra; que nuestra mente puede estar preparada para saltar vallas y seguir la carrera.

Pero nada es fácil ni nada se consigue sin sacrificio. Hay que trabajar y entrenar mentalmente…

Todo esto deriva de una elección que tenemos y podemos hacer para tener en claro nuestro objetivo: El golf como deporte puede jugarse de dos maneras:…

  • Como un pasatiempo, para hacer amigos y disfrutar de la naturaleza
  • Como experiencia competitiva ya sea de alto rendimiento o no

La diferencia salta a la vista, por lo que es de suma importancia que el golfista sepa dónde está parado, sino los problemas aparecen muy rápido. Puede ser que el que juega por placer, también quiera ganar y que el que compite quiera disfrutar del paisaje; esto de hecho se da y es beneficioso, pero por sobre todo debe estar el objetivo principal bien delimitado, conocido y proyectadas las metas para poder alcanzarlo.

Si un jugador no entrena lo necesario, no cuida su físico y su mente, y sale a jugar un torneo pretendiendo bajar el par, la realidad lo supera y deviene en frustración. Se va a casa castigándose, lleno de reproches y lo que él no sabe es que su problema fue uno sólo: PROPONERSE UNA META INALCANZABLE PARA ESE MOMENTO… Si la misma hubiera estado bien planificada de antemano y se hubiera alcanzado por dicho ajuste, la sensación de triunfo y eficacia hacen que aumente la autoconfianza, y sabemos que el sentimiento de confianza en lo que somos capaces de hacer es fundamental para el golf.

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