EL SWING…

swing

Algunos sostienen que el plano del swing, como plano principal, no puede ser considerado como el de la vara del palo, debido a que las manos, al estar más bajas con respecto a la línea pelota-hombros en el address, provocan la existencia de infinitos planos paralelos en su recorrido durante el back swing.

Así, concluyen que el único plano que se puede considerar como principal debía ser el creado por la cabeza del palo en su movimiento con respecto a los hombros, como eje de la altura y del giro al mismo tiempo. A partir de este momento se generan nuevos planos secundarios imprescindibles en el swing, líneas y ángulos.

Si consideramos a la columna vertebral como el eje del giro debemos considerar automáticamente otros puntos fundamentales: los hombros, las caderas, las rodillas e incluso los tobillos.

Si cada punto se uniera mediante una línea imaginaria, tenemos que las rodillas, caderas y hombros, al moverse en el giro y debido a nuestra colocación frente a la pelota, generarán inevitablemente unos determinados planos secundarios y fundamentales para el swing.

Para realizar una subida del palo de una manera más cercana al plano principal debe existir una relación muy proporcionada entre el giro de los hombros, la subida de los brazos y el quiebre de las muñecas. Y todo ello depende directamente de los planos de giro de rodillas, caderas y hombros, los que llamamos planos secundarios. Para que eso ocurra, es imprescindible que los planos secundarios trabajen en una relación proporcionada, puesto que el plano de las rodillas es más horizontal que el de las caderas, y éste a su vez es más horizontal que el de los hombros.

La relación de los planos secundarios es fundamental para el éxito del plano principal… Pero es que además de eso existen líneas y ángulos que influyen definitivamente en el plano principal, como por ejemplo la línea e inclinación de la vara del palo durante el movimiento, que viene determinado por el quiebre de las muñecas.

Dependiendo del tipo de swing existirán distintos tipos de funcionamiento de los planos secundarios. Cuanto más cercano se esté a mantener fijo el eje de la columna, más verticales serán los planos secundarios. Por el contrario, el swing de dos ejes lo hace con planos secundarios más horizontales, y todo ello independientemente del número de planos que realice la cabeza del palo en su movimiento.

Por otro lado, la naturaleza de cada persona que realiza un swing debe mantenerse, y muchas veces no es posible por constitución física realizar un determinado movimiento. Igualmente, cada palo, por su simple construcción, precisa de planos diferentes y la longitud de la vara determinará el plano suponiendo que estamos trabajando sobre una superficie horizontal.

Lo importante es que cada patrón de jugador y de swing tienen una relación, y ella está basada en el comportamiento durante el swing de cada uno de los planos secundarios, las líneas y los ángulos. Todo ello determinará el tipo de swing que será más apropiado para las condiciones biomecánicas de cada individuo.

Así, tras estudiar todo lo anterior, se ha llegado a la conclusión de que el swing de golf en su máxima potencia y manteniendo el máximo control, debido a que se respetan las dimensiones del palo con respecto al objetivo en el impacto, debe hacerse lo más cerca posible a un solo eje.

Un swing de dos ejes tiende a la utilización horizontal de los hombros que, inequívocamente, produce una traslación del eje del giro (la columna). La bajada vendrá demasiado por la izquierda mediante un desgiro previo de las caderas, con el objetivo de que el brazo izquierdo regrese a la línea del objetivo antes del impacto. El problema reside en que es muy difícil regular la velocidad de las caderas y por ende la cara del palo.

El swing de golf con mayor porcentaje de éxito debe venir desde un solo eje y lo más aproximado al plano principal. Y la manera más correcta de conseguirlo es cuando el swing viene desde la mano y el codo, para así lograr que el palo regrese en las mismas condiciones que tenía en el address y además hacerlo a la mayor velocidad posible… En un simple movimiento de rotación es más sencillo encontrar el punto de contacto con la pelota en la circunferencia del arco que cuando existe además una traslación del eje.

Contrariamente, es claro que es más difícil cuadrar la cara del palo con este sistema… seguramente que sí, pero eso ocurre cuando el down swing viene de estirar del brazo izquierdo creando unos planos secundarios más verticales.

En conclusión, un swing en rotación desde la parte derecha puede ser más horizontal y, gracias a ello, generar menor compresión lumbar.

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