JUGAMOS COMO PODEMOS…

como podemos

A jugar se aprende mirando, tomando clase e imitando… La diferencia está en cuanto hacemos de cada cosa y como lo interpretamos. Si seleccionamos un grupo de personas que se les enseña simultáneamente un mismo tema, con el mismo profesor, comprobaremos que existen varias interpretaciones y como consecuencia también diversos resultados. Se debe a que la mente procesa de distinta manera lo aprendido.

Cada uno lo hace como puede.

Para hacer un swing primero debemos entender cómo se hace, segundo crear una imagen mental del movimiento, tercero pensar en cómo llevarlo a cabo y cuarto ejecutarlo. Estas etapas se las puede hacer mirando, tomando clase e imitando. Luego que se lo haya logrado, comenzará la práctica para hacerlo siempre de la misma manera.

Se aprende mejor de niño… Esto porque en ellos están dadas las mejores condiciones físicas y mentales, sin los conflictos emocionales del adulto. Además durante la infancia se aprende fácilmente, permitiendo retener lo conseguido para toda la vida, sin tener que acudir a entrenamientos ni correcciones. Esta condición suprema la da el cerebro infantil, no solo para jugar golf, sino para todo lo que se proponga aprender a esta altura de la vida.

Detengámonos por un momento a mirar a quienes ayudan en los campos de práctica. Llegan y comienzan a juntar con entusiasmo las pelotas esparcidas. Para ello utilizan un implemento sencillo, una especie de canastilla de alambre. A poco de hacerlo, adquieren la suficiente habilidad para recoger cientos de ellas en pocos minutos. Al mismo tiempo inician un jugueteo con algún palo de golf que está a su alcance. Miran e imitan el movimiento de quienes saben jugar, haciendo un permanente acopio de experiencia. Cuando pueden practican a escondidas o salen a jugar en los días que tienen asignados. Lo hacen para divertirse sin importar el resultado. Mejoran inventando e imitando tiros. Luego de algunos meses adquieren suficiente destreza como para dejarnos con la boca abierta… Aprendieron como lo hacen todos los niños, con ganas y sin importarles nada que no sea la alegría de jugar… Una buena forma de aprender.

Pensemos en quienes se formaron de esa manera… En ellos se conjugaron factores esenciales: juventud, entusiasmo, dedicación, perseverancia y un modelo a imitar. Los que aprenden de grandes, sin un buen maestro, tienen menos oportunidades.

Consideremos siempre que cuesta mucho corregir lo mal aprendido, por lo que lo más recomendable es buscar un profesor que nos enseñe a jugar golf, así como nos guíe en la mejora de nuestro juego… Ahora bien, en el golf siempre habrá algo para corregir, para lo que necesitamos entusiasmo, perdonar nuestros errores y tratar de divertirnos… como lo hacen los niños.

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