PUTTING… ¿HACIA DÓNDE APUNTAMOS NUESTRA PELOTA?…

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La velocidad que tomará una pelota sobre el green, dependerá -además de nuestra propia fuerza- de muchas variables, siendo una de ellas el punto donde deberíamos dirigir la mira, cuando el green evidencia una determinada caída…

Quien apunta su cañón hacia un determinado objetivo, no sólo estudia la cantidad de pólvora que llevará la carga para alcanzarlo, sino que también, analizará el ángulo de incidencia que deberá darle al tubo por donde saldrán sus proyectiles… Ambos componentes son inseparables y además, interactuarán entre sí.

En el caso del golf, el único elemento de corrección del que dispondremos para que la pelota llegue al objetivo será la inclinación que le podamos dar a la cara del putter, además de la potencia, obviamente.

Podemos definir algo simple,… que nuestro objetivo-hoyo sobre el green, casi nunca coincidirá con el objetivo de nuestra mira, la que precisamente estará desviada porque corregimos el recorrido ideal de la pelota, por nuestras sensaciones de caídas y velocidades de rodada.

A ese nuevo punto de la mira lo llamaremos objetivo-corregido.

El efecto de caída sobre un plano, en el green, será similar al efecto que impone el viento al vuelo de nuestra pelota, que según su intensidad, será desviada de su objetivo original, leve o muy significativamente.

El primer error más comúnmente observado, será mover el grip y con ello la cara del putter, para tratar de orientarlo al punto que elegimos como objetivo-corregido; éste será levemente girado a la derecha ó a la izquierda. Pero eso es incorrecto.

Deberíamos comenzar por mover nuestro cuerpo sin cambiar el grip… En la rutina preparatoria del putt, luego de leer y tratar de determinar el grado de inclinación del terreno, deberemos acomodar y alinear nuestro cuerpo de acuerdo a ese objetivo-corregido que acabamos de descifrar.

Esto es, que nuestros hombros estén en una línea paralela a la línea que acabamos de elegir para jugar nuestra pelota, copiando la trayectoria que suponemos debería llevar la bola en su recorrido.

Para trazar esa línea imaginaria, recurramos a tomar una referencia visible sobre el pasto ó algún punto cercano, alguna marca, imperfección, algo que luego nos sirva para trazar la recta por donde nuestra pelota transitará.

En definitiva lo que deseamos, es que la pelota vaya por encima de dicha línea hasta el lugar que seleccionamos y luego, por la propia caída del piso y la gravedad, se termine desviando hacia el hoyo…

Una ayuda adicional, similar a la que alguna vez adoptamos para ejecutar un hierro ó madera desde el fairway, es tomar el putter con ambas manos por sus extremos, colocarlo por encima de nuestras rodillas con los brazos extendidos y orientar la vara en la misma línea del objetivo-corregido, aunque el hoyo se encuentre a un metro a la izquierda ó a la derecha. Esa acción nos dará la justa y mejor posición de nuestros pies.

Luego realicemos, a un paso de la pelota, un par de balanceos pendulares, como si le pegásemos a una pelota imaginaria, tratando de descifrar la potencia que deberíamos darle al golpe de putt.

El segundo error más comúnmente observado, será el de darle a la bola un golpe seco y fuerte -según la potencia que creemos necesitar en ese tiro-, en lugar de acompañarlo en la barrida y en el encuentro con la pelota.

La potencia del golpe con el putter deberíamos regularla a través de un solo elemento:… la sacada hacia atrás del péndulo, en el back swing.

Cuanto más hacia atrás estiremos el péndulo que barrerá, encontrará y seguirá a la pelota, mayor será la distancia que recorrerá la misma.

El tercer error más comúnmente observado, será levantar la vista y tratar de mirar el recorrido que comenzó a tomar la pelota, aún antes de impactarla…

Gary Player decía que para los putt de dos metros ó menos, él recién levantaba la vista del piso cuando escuchaba el inconfundible ruido de su pelota al caer dentro de la taza. Si toda la rutina había sido ejecutada según lo previsto, rodaría hasta el fondo del hoyo en el 100% de los casos…

Existen otros factores de corrección en la dirección, que se conjugan con la potencia del golpe, cuando enfrentamos tiros con declive…

La mayoría de los golfistas experimentados no se conforman con dejar su pelota sobre el green, pretenden además, dejarla siempre por debajo de cualquier caída, enfrentar al hoyo en subida y recto, ya que será más predecible el recorrido que tendrá la pelota y la fuerza que deberán darle a su golpe.

Cuando enfrentamos un hoyo en subida, el putt debe jugarse siempre firme, exagerando la potencia que originalmente calculamos. Asimismo apuntemos hacia el centro del hoyo, minimizando también el ángulo de caída lateral que veamos… De esta forma, la pelota rodará en forma recta, como si no hubiese caídas laterales y se encontrará rápidamente con el agujero.

Obviamente hay que adaptarse a los casos extremos, donde las caídas laterales y los desniveles del green son pronunciados. Pero en todo caso lo que debemos buscar es dejar de lado el temor natural a pasarse del hoyo y pegarle firme a la pelota.

Ahora bien, la cosa cambia bastante cuando el hoyo nos quedó abajo, cuando el desnivel y la barranca que enfrentamos nos indican que la pelota acelerará sola, pareciendo cobrar vida propia…

En este caso es probable que podamos leer bien la caída que tomará la bola, pero prevalecerá el temor a pasarnos del hoyo, unos cuantos metros, con lo cual, el otro error más común será jugar con tanta cobardía que la pelota quedará corta y probablemente… la perdamos por debajo.

Enfrentemos las caídas hacia abajo con mayor firmeza, aunque nuestra mente nos diga lo contrario, sin miedos a pasarnos demasiado, teniendo presente que cuanto más rápido ruede la pelota menor será su desviación lateral… Por ende, volvamos a apuntar hacia el centro de la taza. Si la pelota rueda con buena velocidad lo más seguro es que no tomará ni copiará tanto las caídas y desniveles del piso.

Hagamos lo que hagamos, nunca nos olvidemos de ejecutar y tener presente nuestra imborrable rutina de lectura y preparación del tiro. Eso en definitiva es lo que nos dará cada vez más confianza. No dejemos de ver los dos objetivos,… el hoyo y el objetivo-corregido, el punto ideal al que deberíamos apuntar efectivamente para que la pelota se dirija hacia la taza.

Una vez fijada esta última coordenada corregida orientemos el cuerpo a través de los hombros, en línea paralela a la misma. Ahí habremos fijado la dirección… Recién después, regulemos la potencia y dispongámonos a ejecutar.

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