SIN RIESGOS INNECESARIOS… AHORRAMOS GOLPES…

riesgos

Nuestra salida ha sido mala… La pelota fue a la derecha, no se elevó, se arrastró pegada al piso y se detuvo a 70 yardas del tee de salida…

Maldecimos la poca concentración y con rabia salimos a buscar una reivindicación con el segundo tiro… Mal hecho, porque en el golf no existen revanchas ni reivindicaciones. El golf nos da mucho y en otras ocasiones nos pide que le entreguemos algo de aquello que nos prestó… Es un sistema en equilibrio.

Llegamos a la pelota, la miramos como si tuviese la culpa y pensamos en deformarla con ese segundo tiro… Sin pensarlo, tomamos la madera 3.

Ya la hemos desenfundado y estamos preparados para pegar, cuando nuestro amigo y compañero de juego nos dice: “¿Qué vas a hacer?”…

Nos detenemos, lo vemos con molestia por la interrupción, pero antes que podamos contestarle continúa: “Estás a más de 250 yardas del hoyo; hagas lo que hagas, no creo que en un golpe llegues siquiera cerca del green… Es una lástima que desperdicies este tiro… Entiendo tu rabia y las ganas de desintegrarla, pero si te calmas y observas mejor la situación, verás que podrías perder otro golpe. El lie no es bueno y con ese palo la pelota recorrerá 70 yardas como mucho, terminando en cualquier lado, inclusive en el agua ó en el bunker”…

En efecto, jugar una madera 3 requiere de un buen asiento de pelota y nivel de piso… O sea, estamos asumiendo un riesgo innecesario.

Nuestro compañero tiene razón, el piso está pelado… Nos quedamos mirándolo sin emitir sonido y enseguida nos llega la calma, recobramos el sentido común.

Lo que debíamos hacer era analizar qué tiro tendríamos que hacer para dejar la pelota mejor posicionada y así poder subir al green con nuestro tercer golpe… Esa es la clave, simple y directa.

Tomamos un hierro 4 y ejecutamos un golpe lento y firme.

La pelota levanta poco vuelo y finalmente queda quieta a 140 yardas de donde estamos, sobre el parejo colchón del fairway, justo frente al hoyo.

Grandioso… Enseguida decidimos ejecutar el tercer tiro de approach desde menos de 110 yardas del hoyo.

Todo termina en un bogey y sin quejas, en un hoyo que podría habernos costado dos o tres golpes más.

Conclusión…

Debemos pensar más detenidamente en las mejores opciones que tenemos, qué nos conviene hacer cuando intuimos que con un golpe no llegaremos al objetivo; cuando todo nos indica que necesitaremos otro tiro más.

Para decirlo de otra forma, si vemos que no llegaremos, ¿porqué arriesgarnos con una madera en lugar de usar un hierro más confiable, que luego nos asegure un mejor asiento y posición para encarar el approach?

En otros casos, es frecuente que nos cuestionemos qué hacer cuando enfrentamos salidas con fairways largos, que pasando las 130/150 yardas son atravesados por agua… En una situación como esa, con el driver en las manos, nos acosará la duda de arriesgarnos o no a sobrevolar el agua, cuando en realidad, y sin tanto riesgo, podríamos arrimarnos hasta el borde del agua y desde ahí, con mejores condiciones y más precisión, jugar al green

La clave está en cuánta confianza nos tenemos a nosotros mismos… Porque si nos conocemos bien y tenemos confianza con lo que hacemos, los riesgos se minimizan… Nos dejaremos una ejecución efectiva, un approach, para subir la pelota al green y dejarla cerca del hoyo; pero asegurándonos siempre, que hasta ahí y con el golpe anterior, hicimos las cosas conservadoramente sin asumir riesgos innecesarios.

El resultado… Unos cuantos golpes menos… Y precisamente el golf se trata de eso.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s