AJEDREZ Y GOLF…

ajedrez

Desde el comienzo del juego del ajedrez cada jugador actúa como si supiera hacia donde quiere… Cada cual avanza rápidamente hasta la tercera o cuarta movida, en lo que parece ser una serie de jugadas rutinarias, rápidas y sin tanto análisis.

Luego de eso se transforman…  Como si cada uno de los contendores presiente hacia dónde desea ir su contrincante… Entonces, comienzan a estudiar el tablero tratando de imaginarse qué jugada está preparando el otro y de qué manera consolidar la propia. Enseguida se puede notar que tienen una estrategia definida, pudiendo incluso, luego de cinco turnos, comenzar a sacrificar piezas valiosas para legar al jaque mate… Ciertamente el fin justifica los medios.

Al ver una partida de esas características enseguida a uno le viene a la mente el golf. Sí, aunque desde lo físico estas dos disciplinas no se parezcan en nada, uno se las puede imaginar fuertemente vinculadas en un punto que debería ser común a ambas:… su frialdad analítica. Precisamente en las tácticas que los jugadores preparan, antes, durante y después de cada movimiento.

Nada se desplaza sobre un tablero sin que los jugadores estén medianamente seguros de lo que harán en las futuras movidas. Cada jugador puede preparar jugadas con dos, tres y hasta seis movimientos por delante. Podría decirse que están poniendo a prueba sus capacidades de estrategas.

En el golf, al igual que en el ajedrez, ninguna pelota debería ser jugada sin que estemos seguros de lo que haremos en los próximos tiros… Pelota jugada suma un golpe a la tarjeta.

El primer concepto que a comparar entre ambas disciplinas es el de conocer al oponente. Analizar la cancha antes de pisarla, es un primer paso que nos ofrecerá la posibilidad de saber algo más de nuestro rival,… el campo de golf. Aunque muchos opinen que el golf se juega contra uno mismo, la verdad es que, primero que nada, jugamos contra la cancha.

Por ende, conocer la cancha no es un tema menor. Es nuestro principal oponente. Se presenta como un rival humilde, que no nos oculta nada y se deja conocer abiertamente, sin tapujos, para que registremos y aprendamos las caídas de sus hoyos, las características ‘claves’ de su recorrido, sus greens, posiciones de bandera, distancias a los bunkers y al agua; y para que podamos tomarnos la ventaja estratégica de relacionar toda esa información, con nuestra capacidad de potencia, precisión y los palos que normalmente utilizamos.

Si nos invitaran a jugar a un campo que no conocemos. ¿Consultaríamos por cualquier medio el lay out de la cancha, para saber algo sobre la distribución de sus distancias, bunkers, lagunas, o cualquier dato más que sirva a nuestra planificación? ¿Llegaríamos con alguna estrategia previa, o simplemente iríamos a que el campo nos sorprenda?

Manejar tácticas y alguna planificación previa, como cuando se juega ajedrez, en el golf debemos ser conscientes de lo que hacemos antes de cada jugada.

Cuando estamos en la cancha, todos actuamos como estrategas naturales. Sin advertirlo, estamos calculando, evaluando en automático la fuerza que le daremos a cada golpe, la influencia que tendrá el viento; la altura de los árboles y el vuelo que deberá tener nuestra pelota, así como el desvío intencional que tendremos que considerar cuando apuntemos el putt en un green con caída,… y mil pensamientos más… Pensamientos que se parecen mucho al análisis de las múltiples reacciones y respuestas posibles que recibiría un ajedrecista de su oponente, cuando se mueve una simple ficha sobre el tablero… Eso se llama sopesar cada jugada, acción y reacción.

Precisamente en esos instantes de puro análisis, es cuando nos damos cuenta que el ajedrez y el golf se asemejan bastante, cuando aparecen las consideraciones frías y analíticas para dilucidar por ejemplo, si vale la pena gastar un golpe con la intención de dejar mejor posicionada nuestra pelota; como cuando en el ajedrez se sacrifica a un Peón, a un Alfil o a la mismísima Reina.

En el mundo amateur, ningún golfista se plantearía analíticamente salir del bunker hacia atrás… Eso nos parecería algo ilógico, alejarse del hoyo y perder un golpe así, retrocediendo. No obstante, si observásemos con detenimiento y objetividad el inmenso talud que enfrentamos, y calculásemos la probabilidad de salir con éxito en un solo intento, veríamos tan claramente la “movida correcta”, que luego del tercer intento errado sobre arena, pagaríamos por retroceder esos segundos en el tiempo para tomar la decisión correcta.

En el ajedrez, si jugamos con las blancas tendremos la ventaja de mover primero y de estar un paso adelante del oponente; pero en el golf siempre jugaremos con las negras e inexorablemente la cancha lo hará con las blancas… Entonces, no queda otra opción que preparar de antemano alguna táctica simple y observar qué sucede.

Debemos observar cómo respondemos el día del juego, cómo se comporta la cancha, estudiar el estado de nuestros músculos, tratando de minimizar las posibilidades de errores. Esto último no es más que elegir en forma consciente la zona por dónde nos conviene fallar, o sea, planificar hasta nuestros errores…

Jugar con algún plan debería tener un objetivo preciso,… No permitirnos cometer los mismos errores de siempre…

Albert Einstein, decía: “Nuestros problemas no pueden ser resueltos al mismo nivel de pensamiento en el que fueron generados”… Si deseamos cambiar algo erróneo y convertirlo en exitoso, no deberíamos aplicar más de lo mismo…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s