LA ACCIÓN DE LAS MANOS EN EL SWING…

acción de las manos

Sin lugar a dudas, un tema controvertido, del que habremos escuchado más de alguna vez expresiones como… “Para mover el palo rápida y fluidamente, los brzos deben permanecer rígidos”, o por el contrario, “Los brazos deben dejarse sueltos y blandos, elásticos”…

El resultado, confusión… Aunque no tanta…

Es impresionante y preocupante el nivel de tensión que puede llegar a tener un golfista en los brazos… Como si el palo pesase toneladas. Error, los brazos hay que relajarlos, dejando que las manos caigan suavemente, apenas sujetando el palo que, por lo demás, pesa muy poco.

Ahora bien, ¿el swing golf debe ser más de manos o toda la acción es del cuerpo? Muchos creen que sujetando el palo con más firmeza tendrán más control sobre el mismo. Otros creen que el palo hay que sujetarlo como si fuese un pajarito…

La velocidad y la potencia se generan con el cuerpo, con un buen balanceo, un apropiado cambio de peso y los brazos deben estar sueltos y relajados para poder pegar el último latigazo, multiplicando la velocidad con la que el palo llega al momento del impacto. Así, una buena secuencia corporal genera la velocidad y los brazos la multiplican.

¿Y la acción de las manos?… Nadie puede decir que en el swing no debe haber acción de manos, cuando tenemos el palo sujeto con ellas. Lo que sí, esta acción debe ser consecuencia del movimiento de los brazos, de la elasticidad de estos, y debe evitarse…

  • Un mal grip, tomando el palo de manera inadecuada, normalmente demasiado con la palma de mano. Así, la tensión de los brazos crece y la acción de las manos se bloque. Por el contrario, si el palo lo sujetamos con los dedos, podremos producir el efecto contrario
  • Muchas ideas en la cabeza. El cerebro es el que manda, el que dice lo que hay que hacer. Si está lleno de ideas y no está claro lo que tenemos que hacer, seguro que los músculos se tensan. Debemos tener las ideas muy claras e intentar ser conscientes de la presión con la que estamos sujetando el palo
  • Querer controlar el golpe. Por muy fuerte que agarremos el palo, nuestro golpe no va a estar más controlado. La única forma de controlar el golpe es moviéndonos bien, nunca aumentando la tensión e intentando quedarnos quietos
  • Ver golf por televisión. Ver a los jugadores pegar por televisión nos puede llevar a engaños. Vemos, normalmente, brazos musculosos y en movimiento (con algo de tensión), y además, siempre hay un brazo que está en su máxima extensión,… aparentemente rígido y tenso. Pero no nos engañemos, un brazo puede estar extendido y no estar agarrotado

La próxima vez que intentemos pegarle a una pelota, aclaremos las ideas, relajemos el cuerpo y peguémosle a la pelota de forma fluida, haciendo que el palo se mueva rápido.

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