MÁS DIFÍCIL LA PRÁCTICA, MÁS FÁCIL EL GOLF…

práctica

¿Existe algún deporte en el que la práctica no sea más agotadora que la competencia?… Una sesión de prácticas para la mayoría de los golfistas es pegar pelotas durante 20 minutos desde posiciones perfectas. Entonces nos encaminamos a un partido de cuatro horas y nos encontramos todo tipo de retos: rough profundo, stances extraños, vientos arremolinados… ¿Les sorprende entonces, que nos desmotivemos de vez en cuando por los resultados que obtenemos?…

Veamos algunos ejercicios para nuestras sesiones de práctica…Bunker con un hierro 8…

El golpe de búnker de green es lo suficientemente duro, así que ¿por qué hacerlo más difícil?… Porque una vez que podamos salir con seguridad con un hierro 8, usar un wedgede de 56 o 60 grados será pan comido… Para hacerlo con un hierro 8, exageremos los principios básicos. Juguemos la pelota más adelantada en un stance amplio, abramos la cara del palo y dejemos que las manos cuelguen bajas en el address. Entonces, simplemente mantengamos las rodillas flexionadas de forma exagerada al tiempo que golpeamos la pelota unos cinco centímetros por detrás de ésta, con mucha velocidad de la cabeza del palo…. Probemos este ejercicio y nos sorprenderemos de los altos taludes de búnker que podremos superar

Tapémonos un ojo…

La idea de practicar con una visión obstaculizada es que nos ayude a desarrollar mejores reflejos. Aunque los golfistas le pegamos a una pelota que está quieta, este ejercicio reta a nuestro equilibrio y concentración durante el swing… Un parche en un ojo o un pañuelo funcionará; cubrámonos un ojo y peguemos pelotas… Con menos información visual nuestro cerebro tiene que ejercer un poco más de esfuerzo, lo que promueve el aprendizaje a largo plazo y refuerza nuestra concentración para hacer un buen contacto

Jugando el putter con el drive…

Vayamos al green de prácticas y juguemos con un driver… Agarremos  la parte final del grip o más abajo. Coloquémonos frente a la pelota y juguemos como lo hacemos regularmente con nuestro putter… Este ejercicio es muy bueno para quienes que se han hecho demasiado técnicos, pues nos obliga a jugar nuevamente como si fuésemos principiantes. Usar un palo largo y extraño nos recordará que puttear es cuestión de rodar la pelota sobre una línea determinada a una determinada velocidad para meterla en el hoyo. Nada más. Cuando volvamos a usar nuestro putter, mantengamos la misma actitud de simplemente hacer rodar la pelota hasta el hoyo

Aumentemos nuestro ritmo…

Cuando un partido se pone tenso, nuestro swing desaparece… Pero hay una manera de entrenar la confianza… Treinta segundos de saltos –o cualquier ejercicio que eleve nuestro pulso sin cansar demasiado nuestros músculos– antes de un golpe simula en la práctica la presión en el campo. Nuestro corazón late, el grip nos parece extraño en nuestras ligeramente hinchadas manos y tenemos que hacer el golpe

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